ENTORNO

CANDELEDA. Actividades, lugares de interés y a comer bien.

De todo. Así que empecemos cuanto antes, que diría mi suegro.

Si no quieres salir del pueblo te proponemos:

Lo primero que desayunes, ya que a estómago vacío nada sienta bien. Si eres de café con churros, para nosotros los más ricos son los de “El Topo”, bar junto a La Plaza del Castillo (la plaza del pueblo) o El Aries, otro bar también junto a la plaza.

Y ahora un paseo por sus calles más antiguas, donde la vitalidad de los geranios que pintan de colores su típicos balcones llaman

la atención nada más iniciar la caminata. Pero bajen la mirada porque se pueden encontrar con pórticos del románico que dan entrada a viviendas humildes (descontrol del patrimonio), o con sus calles empedradas por donde, si te detienes a escuchar, oirás y verás cómo el agua pasa por delante de las puertas de las casas entre pequeñas canalizaciones de piedra. El museo etnográfico, el ayuntamiento, la iglesia y algunas tiendas donde venden productos típicos, se encuentran a apenas 100 metros entre sí. Así que si te equivocas de calle, subes o bajas

por la otra que seguro que algo de interés te encuentras.

Hora de tomarse una caña o un refresco.

En Candeleda hay muchos bares y en casi todos te van a poner una tapa rica. Pero las dos terrazas que hay en la Plaza del Castillo son muy agradables.

Visita al santuario de la virgen de Chilla y a comer en El Refugio

Candeleda, santuario Virgen de Chilla

A 7km, subiendo por una carretera que transcurre entre castaños, alisos y fresnos, Camino Chilla se llama la carretera, se llega al santuario de la Virgen de Chilla. Es una pequeña ermita situada en medio de la montaña, y el milagro que se le atribuye a su virgen es el de la resurrección de una cabra. El cabrero andaba desconsolado por la muerte del animal, invocó a la virgen y esta se le apareció: activó de nuevo la circulación sanguínea del animal y el pueblo de Candeleda se lo agradeció construyendo este santuario.

Las vistas son preciosas, y si además las acompañas de alguno de los platos que elaboran en la cocina de El Refugio, estamos seguros de que te sentirás como mínimo muy bien.  No se dejen engañar por el nombre, El Refugio; su cocina no tiene nada que ver con el rancho de un refugio de montaña. Es elaborada, rica y además, como se dice ahora en la publicidad radiofónica, “son muy amables”.

Avistamiento de aves y cocina tradicional

A veces la vida son pequeñas cosas, visitar Madrigal de Vera, el primer pueblo de Cáceres, a 11km de Candeleda, conocer la presa del embalse de Rosarito y contemplar a los cormoranes y si hay suerte algún somormujo, con su singular tocado en época de apareamiento, o una placentera jornada de golf en el club Golf Candeleda, pueden concluir perfectamente comiendo cochifrito o un plato de rin-ran (plato de la Vera) en Los Carretero.

Restaurante Llares, en Lagartera

A mi suegra le encanta el restaurante Llares, y en esta casa somos muy de hacerle caso. Una antigua casa-museo restaurada con muchísimo gusto, cocina elaborada y actual, con sabores de la zona y una excelente selección de vinos.

cormoran embalse rosarito
cormoran embalse rosarito

Gargantas de agua cristalina y sus chiringuitos

Dicho esto, lo de los chiringuitos, con todo el respeto, ya que en algunos de ellos comerás muy bien. Normalmente su cocina es como mínimo honesta, no suelen ofrecer productos que no manejan o no son de la zona, y como en la zona hay casi de todo menos atún, comerás bien, seguro.

Garganta, así se llama a ese rio que baja de la montaña entre cantos rodados, purificándose continuamente, de forma que se mantiene limpio hasta desembocar, en este caso, en el embalse de Rosarito. Pero antes de que se deposite en el pantano, te sugerimos que te des un baño en alguna garganta.

pozas en Candeleda
pozas en Candeleda
pozas en Candeleda
pozas en Candeleda

Castro Celta y pinturas rupestres

El Raso, así se llama esta pedanía de Candeleda que alberga las ruinas de un castro celta. Cabañas reconstruidas, explicaciones a pie de ruina y unas vistas muy de vigilar, o sea muy buenas y bonitas, hacen que merezca mucho la pena una visita. Las pinturas rupestres se encuentran a unos 1500 metros del castro celta montaña arriba. “Si te quedan piernas”, puedes hacer un último esfuerzo y acercarte hasta una majada de cabras que hay un poco más arriba e imaginarte haciendo noche, al raso, cuidando de tus cabras.

castro celta el Raso

La Casa de las Abejas

En la carretera entre Candeleda y Poyales del Hoyo se encuentra La casa de las abejas, una casa que alberga en su interior panales de abejas, muchos y muy grandes. Cuelgan del techo y casi llegan hasta el suelo, el apicultor se mete en esa habitación, separada del resto de la casa por una cristalera, y casi se puede decir que habla con ellas. Este apicultor imparte una clase magistral sobre su comportamiento (el de las abejas, no el suyo propio), que te dejará con la boca abierta. Muy interesante.

cormoran

De setas y comer frente a la lumbre

La micología es una afición muy popular en toda la Sierra de Gredos. Además, gracias a su clima suave la temporada es muy extensa. Es muy frecuente encontrar talleres y charlas sobre identificación de setas tanto en Candeleda como en el vecino pueblo de Poyales del Hoyo. Si sabes de setas o te dejas asesorar por expertos, sal temprano y lleva cesta. Te recomendamos que las saborees ese mismo día frente a la chimenea de la Casa de mis Suegros. Lo mismo puedes hacer en temporada de espárragos (en primavera). En ese caso, pídele huevos a mi suegro: la tortilla de espárragos trigueros es una exquisitez que además no engorda nada.

¿Y para tomarse algo por la noche?

“Será por bares”, así te suelen responder en Candeleda a esta pregunta. Pero casi lo mejor es preguntar, ya que es una industria que en Candeleda está muy viva y siempre hay algún sitio nuevo.